Las suculentas son apreciadas por sus formas compactas y vibrantes. Cuando estas plantas crecen altas y delgadas, perdiendo su forma característica, es un problema común llamado etiolación. La etiolación no es una enfermedad; es el intento desesperado de una planta por alcanzar más luz. Afortunadamente, comprender la causa y tomar medidas correctivas es sencillo.
La raíz del problema: la privación de luz
Las suculentas prosperan bajo la luz solar directa y brillante. Los nativos del desierto como echeveria y sedum necesitan una iluminación intensa para mantener su denso crecimiento. Si una suculenta se sienta en condiciones de poca luz (en una mesa de café o en una habitación con poca luz), se estirará hacia arriba y se volverá de piernas largas en busca de fotones. Esto no es sólo una cuestión estética; es una respuesta de supervivencia.
Las temperaturas cálidas y el exceso de humedad pueden agravar el problema. Las suculentas prefieren suelos con buen drenaje y calor moderado. La humedad excesiva combinada con una luz insuficiente puede fomentar un crecimiento débil y alargado.
Corregir la etiolación: no es una reversión, sino un reinicio
Las partes estiradas de una suculenta de piernas largas no retrocederán. La planta no puede “desestirarse”. Sin embargo, trasladarlo a un lugar más brillante o introducir una luz de crecimiento garantizará que el crecimiento futuro sea saludable. La aclimatación gradual es clave : aumente la exposición a la luz unos 30 minutos diarios para evitar quemaduras solares.
Si la apariencia de piernas largas es inaceptable, la propagación ofrece una solución. Si bien intimida a los principiantes, es una forma sencilla de salvar la planta y crear otras nuevas.
Propagar para la recuperación
La propagación implica tomar esquejes u hojas de la suculenta estirada para cultivar plantas nuevas y compactas. He aquí cómo:
- Corte la parte superior: Use unas tijeras limpias para quitar la parte con patas de la planta, dejando entre 1 y 2 pulgadas de la base con algunas hojas.
- Prepare el corte del tallo: Recorte el corte superior, dejando entre 1 y 2 pulgadas de tallo, y retire las hojas inferiores girándolas suavemente.
- Propagación de hojas: Coloque las hojas extraídas en una tierra con buen drenaje en una bandeja o maceta. La luz brillante fomentará el enraizamiento.
- Plantación de tallos: Plante el corte del tallo en tierra húmeda y suculenta, enterrando el tallo desnudo para que las hojas descansen sobre la superficie.
La planta base comenzará a producir retoños en unas semanas, mientras que el esqueje del tallo debería desarrollar raíces en unos días o semanas. La propagación es tan efectiva que una sola suculenta de patas puede producir múltiples plantas nuevas.
En definitiva, la etiolación es un signo claro de condiciones inadecuadas. Corregir la exposición a la luz y brindar los cuidados adecuados garantizará un crecimiento más saludable y compacto en el futuro.


























