El concepto de recluttering (agregar intencionalmente posesiones, en lugar de quitarlas) puede parecer contradictorio en un mundo saturado de minimalismo. Sin embargo, una tendencia creciente sugiere que el “desorden” cuidadosamente seleccionado puede dar vida a los espacios habitables. No se trata de una acumulación aleatoria; se trata de darle a los artículos preciados la prominencia que merecen, en lugar de relegarlos al almacenamiento.

El auge del desorden

La idea detrás del recluttering, a veces llamado cluttercore, desafía la noción de que menos es siempre más. Es un cambio hacia el maximalismo, donde los objetos se muestran no sólo por su utilidad, sino también por su impacto estético. Muchas personas se arrepienten de las donaciones o los obsequios, deseando haber conservado los artículos que luego necesitaron o simplemente disfrutaron. Esta tendencia reconoce el valor emocional de las posesiones y el deseo de rodearse de cosas que traen alegría.

Un experimento controlado

Para probar el concepto, el autor centró sus esfuerzos en ordenar los estantes empotrados que flanqueaban un televisor y una chimenea. Este enfoque contenido fue estratégico; una reforma de toda la habitación parecía demasiado desalentadora. Anteriormente, los estantes contenían fotografías familiares y algunos libros de mesa de café, dejando el espacio vertical infrautilizado. El objetivo era llenar estos vacíos con objetos significativos, no sólo por llenarlos, sino para crear una disposición deliberada y visualmente rica.

De espacios vacíos a exhibiciones intencionales

La clave era reutilizar elementos que ya se tenían pero que normalmente se guardaban. El autor recurrió a una colección de decoración de mesas, comenzando con plantas de interior para crear una sensación de vida e intención. La adición de jarrones, incluido uno que se alinea con la tendencia actual de la “teoría roja inesperada”, y libros de mesa de café inmediatamente elevaron la exhibición. No se trataba de agregar objetos aleatorios; se trataba de mostrar piezas que antes estaban ocultas.

Los beneficios de una pantalla completa

El experimento reveló que ordenar no se trata de crear caos; se trata de liberar espacio en los gabinetes y hacer visibles los artículos preciados. Candelabros de vidrio, portavelas e incluso una cerilla decorativa, todos previamente escondidos, encontraron un nuevo hogar en los estantes. El resultado fue un arreglo más completo y estilizado que parecía intencionado en lugar de desordenado.

El autor concluye que ordenar se trata menos de agregar desorden y más de crear un hogar que refleje alegría y estilo personal.

En última instancia, la tendencia es aceptar las cosas que más importan, en lugar de esconderlas. Es un recordatorio de que una casa debe sentirse habitada y llena de objetos que cuenten una historia, incluso si tu corrección ortográfica no está de acuerdo.