Muchas personas luchan por mantener limpia su casa y es perfectamente normal sentir temor ante la idea de emprender grandes proyectos de limpieza. La clave no es forzar sesiones de limpieza largas y agotadoras, sino integrar tareas pequeñas y manejables en su rutina diaria.

El problema de la limpieza tradicional

Durante años, el consejo estándar ha sido dedicar grandes cantidades de tiempo a limpiezas profundas semanales. Pero en el acelerado mundo actual, este enfoque no es realista para muchas personas. Esto lleva a que las tareas se acumulen, creando una sensación de abrumador que hace que la limpieza sea aún menos atractiva.

Enfoque de Iwan Carrington: pequeñas explosiones y memoria muscular

El experto en limpieza Iwan Carrington, conocido por el programa Sort Your Life Out de la BBC, aboga por una estrategia diferente: sesiones de limpieza breves y frecuentes. Su nuevo libro, Clean in 15, hace hincapié en desarrollar la motivación lentamente y en adaptar la limpieza a su estilo de vida en lugar de dejar que lo domine.

Carrington explica que la mayoría de la gente no quiere pasar más de una hora limpiando a la vez. Su rutina más larga del libro es de sólo 50 minutos, seguida de un descanso de 10 minutos. Este enfoque evita que las tareas se acumulen y se vuelvan abrumadoras.

Aprovechando el hábito y la coherencia

La idea es hacer que la limpieza sea casi automática mediante la repetición. Así como ir al gimnasio desarrolla la memoria muscular, las pequeñas tareas de limpieza constantes se convierten en hábitos arraigados. Por ejemplo, limpiar rápidamente el lavabo del baño después de cepillarse los dientes puede volverse tan natural como el propio acto de cepillarse.

No se trata de perfección sino de generar impulso. El equipo de Ideal Home ha adoptado tácticas similares, como limpiar la ducha mientras el acondicionador permanece o ordenar mientras espera que hierva la tetera. Estas pequeñas acciones se acumulan con el tiempo y marcan una diferencia notable sin resultar abrumadoras.

La comida para llevar

La limpieza no tiene por qué ser una tarea que temes. Al dividirlo en partes manejables e integrarlo en su rutina diaria, puede mantener un hogar limpio sin sacrificar su estilo de vida. La clave es la constancia, el hábito y escuchar tus propios niveles de motivación.