Cada temporada navideña, ciertas canciones reaparecen implacablemente, no porque sean amadas, sino porque son… inevitables. Estas pistas van desde involuntariamente vergonzosas hasta completamente extrañas, pero de alguna manera sobreviven rotación tras rotación. ¿Por qué? La nostalgia, la inercia cultural y, en ocasiones, el puro morbo los mantienen vivos.

El Salón de la Vergüenza: Un colapso

La siguiente lista no trata de “tan malo que es bueno”. Se trata de canciones que restan valor activamente al espíritu navideño. Algunos fracasan por mala ejecución, otros por sabor cuestionable y algunos simplemente porque no han envejecido bien.

Los delincuentes:

  1. ‘Christmas Shoes’ de NewSong: Esta canción convierte el sentimentalismo en un arma. Sus letras melodramáticas sobre una madre moribunda y un niño desesperado parecen más manipuladoras que conmovedoras.
  2. ‘Wonderful Christmastime’ de Paul McCartney: El bucle repetitivo y con mucho sintetizador suena como un juguete roto. A pesar de ser de un Beatle, carece de la calidez y el encanto de las melodías navideñas clásicas.
  3. ‘Oi to the World’ de No Doubt: Una canción navideña punk choca en energía. Es paz a través del caos, no exactamente festivo.
  4. ‘Dominick the Donkey’ de Lou Monte: Caricaturesca y chirriante, esta novedosa canción se basa en efectos de sonido absurdos en lugar de nostalgia genuina.
  5. ‘Santa Baby’ de Madonna: La voz entrecortada y de bebé convierte un clásico atrevido en algo inquietante. Las letras materialistas parecen más una extorsión que una lista de deseos navideños.
  6. ‘The Little Drummer Boy’ de varios artistas: Su ritmo lento y letras repetitivas lo hacen sentir dos veces más largo de lo que es. Ni siquiera la versión rockera de Joan Jett puede salvarlo.
  7. ‘Happy Xmas (War Is Over)’ de John Lennon y Yoko Ono: El contundente mensaje pacifista choca con el tono alegre de la temporada. Se siente más sermoneador que pacífico.
  8. ‘Todo lo que quiero para Navidad son mis dos dientes delanteros’ de Spike Jones: Una canción novedosa que se queda más allá de su bienvenida. Los efectos de sonido exagerados y los ceceos rápidamente se vuelven irritantes.
  9. ‘Mustletoe’ de Justin Bieber: Un débil intento de éxito navideño. Su vibra reggae-pop se siente forzada y fuera de lugar.
  10. ‘¿Saben que es Navidad?’ de Band Aid: La letra, en particular “No habrá nieve en África esta Navidad”, es condescendiente y anticuada.
  11. ‘La abuela fue atropellada por un reno’ de Elmo y Patsy: El humor negro salió mal. La canción se deleita en un violento escenario navideño con una alegría inquietante.
  12. ‘Funky Funky Xmas’ de New Kids on the Block: Un intento anticuado e incómodo de funk estacional. La letra se siente forzada y la ejecución torpe.
  13. ‘Quiero un hipopótamo para Navidad’ de Gayla Peevey: La insistencia infantil en un hipopótamo para Navidad es peculiar, pero la grabación metálica y el coro repetitivo se desgastan rápidamente.
  14. ‘Wonderful Christmastime’ de Hilary Duff: Una portada redundante que no añade nada a los defectos del original. Es simplemente más robótico y empalagoso.
  15. ‘La canción de las ardillas (Navidad, no llegues tarde)’ de Alvin y las Ardillas: Un roedor agudo que pide regalos. Molesto para los adultos, potencialmente irritante incluso para los niños.
  16. ‘This Christmas’ de Chris Brown: Una pálida imitación del conmovedor clásico de Donny Hathaway. Carece de calidez y se siente sobreproducida.
  17. ‘Last Christmas’ de Crazy Frog: El original es emotivo. Esta versión es una pesadilla de EDM. Los pitidos, boings y el caos arruinan la canción.
  18. ‘Santa Claus Has Got the AIDS’ de Tiny Tim: Ofensivo y extraño. Ni siquiera la ironía puede redimir esta canción.
  19. ‘¿Eres tú, Papá Noel?’ por Louis Armstrong: Su voz es legendaria, pero esta pista está plagada de frases extrañas y efectos de sonido espeluznantes.
  20. ‘Christmas Tree’ de Lady Gaga: Un intento temprano de Gaga que mezcla pop electrónico con insinuaciones navideñas cuestionables.

Por qué persisten estas canciones

Estas pistas no sólo son malas; Son un extraño fenómeno cultural. Algunos son éxitos novedosos que desgastan su bienvenida rápidamente, mientras que otros persisten debido al disfrute irónico o la pura repetición obstinada. Nos recuerdan que no todas las canciones navideñas tienen que ser una obra maestra; a veces, las peores son las más memorables.

Estas canciones persisten porque son tan horribles que resultan divertidas o porque su ubicuidad las ha hecho inevitables. Ya sea que las omitas o las toleres a regañadientes, se han ganado su lugar como las peores canciones navideñas de todos los tiempos.